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¿Los influencers sirven para algo?

Los influencers llevan unos añitos ya en el mundo del marketing online, y el crecimiento de las personas que se denominan como tales crece día a día. El problema, pues, para ellos y para nosotros, hoy día reside en su fiabilidad.

Un influencer tiene que contar con cierta credibilidad sobre un tema en concreto. Tenemos que llegar a percibir que esta persona controla y entiende de lo que está hablando. Solo si lo consigue puede estar en condiciones de convertirse en un prescriptor interesante para una marca.

Influencer en acción

No todos los influencers son iguales

Rafaela Almeida, autora del libro “Influencers: la nueva tendencia del Marketing online, hace tres distinciones entre estas nuevas figuras del marketing digital:

1. Líderes de opinión

Son quienes van por libre. Recomiendan un producto o servicio sin que la marca los contrate.

2. Celebrities

Se trata de personajes públicos a quienes las marcas pagan para promocionar sus productos o servicios.

3. Gurús

Son profesionales especializados en un tema. Y por lo tanto sus argumentos resultan muy creíbles.

Rafaela Almeida, autora del libro Influencers la nueva tendencia del marketing online

Foto vía Entrepreneur

Más que fotos bonitas

Rafaela Almeida afirma: “Una campaña de marketing de influencers no se basa simplemente con que la persona se saque una foto bonita en el hotel. Tiene que haber un discurso, un mensaje por detrás.”

Y ojo, lo dice desde la experiencia, ya que Rafaela entrevistó a 50 profesionales del marketing de influencia para llevar a cabo sus estudios sobre este fenómeno. Así que, que os quede clara una cosa: si queréis hacer uso de un influencer, aseguraros de la calidad de vuestro prescriptor. Y lo mismo para vosotros, que se os ha pasado por la cabeza probar suerte como influencer: más vale que sepáis de lo que habláis.

Influencer en acción

Tiempos difíciles

El influencer sale muy rentable a las empresas, ya que los contenidos que generan pueden enganchar al público/clientes potenciales, aumentando así su audiencia de forma económica para ambas partes. Una clásica relación win-win: todos ganan.

Sin embargo, con casos como el de la influencer que pidió a los responsables de un hotel de Dublín una noche gratis a cambio de una reseña positiva (ya te avisamos de que le salió el tiro por la culata) y otros similares, la confianza en los influencers se ha visto puesta en tela de juicio. Parece que al marketing de influencers, que parece que lleva con nosotros tanto tiempo, aún le queda algo de tiempo para arraigar. ¿Lograra afianzarse como una estrategia más de marketing?

 

Fuente vía: Entrepreneur

¿Los influencers sirven para algo?